La normativa europea para puertas de seguridad

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normativa europea para puertas de seguridad

La normativa europea para puertas de seguridad

normativa europea para puertas de seguridad

La ciencia moderna trabaja sin descanso por ahondar sus descubrimientos y así mejorar la condición de vida de las personas.  En muchas ocasiones, esto se traduce en la optimización de los procedimientos que aseguran que el mercado crezca, y siga produciendo bienestar para las naciones y sus habitantes. Como ejemplo destacable de esto, la Unión Europea ha hecho un esfuerzo prolongado en la creación de normas y estándares que permitan que el comercio entre las naciones de dicho continente, y con las demás regiones del mundo, sea cada vez más eficiente.

El CEN y los EN.

El organismo encargado de darle forma a esas normativas es el Comité Europeo de Normalización, conocido por sus siglas CEN.  Este comité en el que participan todos los miembros de la Unión Europea, se dedica al estudio y perfeccionamiento de los estándares de calidad de los diversos productos que circulan por el mercado del continente, en nuestro caso: las puertas de seguridad.  Los estándares europeos (EN) han logrado un impacto tan fuerte en el contexto global, que toda empresa que aspire a posicionar su producto, y garantizar un servicio de calidad,  los tomará como norma de trabajo.

En lo que respecta las puertas y rejas de seguridad, la norma vigente es la EN 1627:2011.  Por su parte, las normas EN 1628, EN 1629 y EN 2930  establecen los procedimientos requeridos para probar la resistencia que tienen estas puertas antes de salir a la venta.  Es decir, que para que una puerta de seguridad pueda ser acreditada bajo los EN, debe ser diseñada y testeada de acuerdo a las exigencias que se plantean en dichas normas.

 

Resistencia.

La prueba de fuego de una puerta de seguridad es lograr mantenerse intacta ante un intento de robo.  Este criterio se denomina “Resistencia a la efracción” (RC); es decir, resistencia a la ruptura. La puerta debe mostrarse resistente ante un intento de robo. Es por esto que se asume que mientras más valioso es el bien que se está resguardando (metales preciosos, documentos de propiedad, dinero) más fuerte será la técnica utilizada por el ladrón, y mayor fortaleza ha de tener la puerta.

La EN 1627:2011 establece seis grados de resistencia que se corresponden con seis tipos de ladrones. Mientras que en el grado 1 se trata de un asaltante ocasional, que puede que no sepa  qué es el botín y utiliza herramientas sencillas; el grado 6 describe a un ladrón con experiencia, que ya conoce qué se guarda en el sitio, cuenta con herramientas sofisticadas y no teme hacer ruido ni gastar tiempo en el proceso de efracción. Una empresa de puertas blindadas y rejas de seguridad sabe que sus clientes se enfrentarán a ladrones entre los grados 4 y 6, es decir, experimentados, armados con herramientas potentes y dispuestos a correr riesgos por el botín.

El proceso de prueba para una puerta de seguridad implica el paso por múltiples ensayos ante diversos tipos de impactos, intentando medir la resistencia lograda antes de una ruptura o deformación, si llegase a ocurrir.  La norma EN 1630 establece ensayos para ataques manuales, en el cual se cuenta con unas herramientas predeterminadas y un tiempo límite antes de lograr el objetivo: una abertura promedio en la que podría entrar un ser humano. En este tipo de ensayo se busca conocer el “tiempo de resistencia”, que son los minutos en que se logra hacer dicha abertura, a lo que se suma los de descanso, observación y cambio de herramientas, para dar con el “Tiempo total máximo del ensayo”. Al contrastar el tiempo total del ensayo en cuestión, con los mínimos que establece los EN, se determina qué nivel de seguridad tiene la puerta. Por ejemplo, si el ensayo tomó un total de 37 minutos, la puerta no califica para el 6to nivel de resistencia, cuyo mínimo  de tiempo total sería de 41 minutos.

 

Seguridad: calidad.

Los avances científicos nos permiten prevenir eventos indeseados o problemáticos. Al intentar comprar una reja de seguridad, el cliente debe tener la certeza de que está ante un producto de calidad, resistente a los intentos de robo que pueda sufrir el artículo a proteger. En este caso,  el comprador podrá sentirse confiado sólo al saber que el producto ha sido elaborado y testeado bajo las más altas normas de calidad que, como hemos visto, son las EN 1627:2011.

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